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Este enclave de la Sierra de Cazorla y del Pozo constituye un lugar privilegiado, no sólo para la tranquila visita en familia, en pareja o con amigos al Parque Natural y sus típicos pueblos serranos, sino que además se presenta para los amantes de los deportes de aventura y de naturaleza como "campamentos base" para poder realizar multitud de actividades.

Si decide hospedarse unos días en nuestra casa rural son por tanto numerosas las posibilidades que ofrece el entorno para el entretenimiento, para visitar lugares de interés tanto paisajístico como artístico-monumental, o simplemente para el relax y disfrute de la rica y sugerente gastronomía de los pueblos serranos.

Si empezamos hablando de posibles actividades lúdicas y deportivas, pensemos que la gran extensión de este Parque Natural, que constituye la masa forestal más grande del país, da lugar para mucho; Así pues, y concretamente desde la aldea de Belerda y su localización en el Valle de Tíscar nos brinda, por ejemplo, el privilegio de dar comienzo a rutas de senderismo que nos llevan al mismo nacimiento del Guadalquivir o ser lugar de paso del GR 247 (Ruta de los Bosques del Sur). En todo caso, desde la casa rural y a muy poca distancia nos adentraremos, ya sea por pistas forestales o por senderos, en las entrañas de este grandioso Parque Natural para descubrir por nosotros mismos paisajes recónditos y majestuosos.

También, la biodiversidad de esta vasta extensión natural nos brinda por ejemplo, la posibilidad de realizar observaciones y fotografías de aves como águilas reales, buitres leonados o incluso de quebrantahuesos, y también de animales en estado salvaje como cabras montesas, ciervos, muflones, gamos, etc. Especial singularidad presenta en el mes de septiembre la berrea de los ciervos.

Qué duda cabe que el agua, generosa en estos parajes, nos permite hablar también de diversas actividades a realizar, desde la pesca sin muerte en los numerosos ríos, arroyos y embalses autorizados para tal fin, hasta la práctica de deportes como el barranquismo, el remo con canoa, o simplemente el baño sosegado en las transparentes y frescas pozas existentes, como la que tenemos con orgullo entre la aldea de D. Pedro y Belerda, el Pilón Azul, que además cuenta con una bella y sonora cascada que la alimenta.

La Comarca de la Sierra de Cazorla, en la que se sitúa nuestra casa, en la zona más al sur del Parque Natural y cerca del pasillo natural que constituye el valle del Guadiana Menor, ha posibilitado desde el punto de vista cultural que prácticamente todas las civilizaciones que han pasado por la Península Ibérica escogiesen este entorno para sus asentamientos; Es más, dadas estas apropiadas condiciones naturales, incluso en la Prehistoria tenemos testimonios por las pinturas y útiles hayados en diversas cuevas y abrigos de la Comarca, de la presencia del hombre habitando estas tierras. Ejemplos de estas cuevas los tenemos en toda esta franja sur de la Sierra de Cazorla, sobre todo en el término municipal de Quesada.

Esta dilatada presencia humana ha posibilitado que aún en nuestros días podamos visitar testimonios de las diferentes civilizaciones. Podemos poner ejemplos cercanos a la aldea: 

Así, restos de la cultura ibera, encontramos en varias localidades, si bien cabe destacar la Cámara Sepulcral de Toya, en el término de Peal de Becerro.

De la civilizción romana, quizás el ejemplo más representativo lo encontremos en el término de Quesada con la villa romana de Bruñel.

Vestigios de la civilización musulmana encontramos en la zona por doquier, plasmados en acequias que aún perviven, en el trazado de sinuosas calles como las que encontramos en el casco antiguo de Quesada o de Cazorla, o por ejemplo, en los numerosos castillos que aún quedan en pie en pueblos o aldeas, como el de Tíscar sin ir más lejos.

Tras la Reconquista, la comarca siguió teniendo una consolidada presencia humana y ello ha dado lugar a que tengamos numerosos ejemplos de manifestaciones artístico-culturales de cada momento histórico. Así, del Renacimiento, del Barroco o del Neoclasicismo tenemos numerosos ejemplos materiales en muchos de los pueblos de la zona, pero sin duda, los mayores conjuntos histórico-monumentales los encontramos a unos 50 km. de la aldea, en las ciudades patrimonio de la Humandad de Úbeda y Baeza.

Y hablando aún de las visitas culturales, tenemos que mencionar la obligada visita de nuestros huéspedes al cercano Santuario de Tíscar, reconstruido en el siglo pasado. A escasos metros de éste podemos visitar también la Cueva del Agua, auténtico monumento natural de singular belleza y admiración.

Tampoco debemos desdeñar si somos amantes del arte, en concreto de la pintura de Vanguardia del siglo pasado, la merecida visita al Museo Zabaleta en Quesada, localidad natal del ilustre pintor.

En fin, desde el punto de vista cultural no quedan aquí, con los ejemplos mencionados, todas las posibilidades que ofrece la Comarca para el visitante, y descubrir sus pueblos nos brindará siempre algún recóndito lugar con encanto que nos retrotraerá a épocas pasadas.

Por último, si nuestra intención en un determinado momento de la estancia en el Parque es el sosegado disfrute de la gastromomía de la zona, sin duda los pueblos de la Comarca ofrecerán platos y tapas singulares para el visitante que sin duda no lo dejarán indiferente. Degustaciones típicas son por ejemplo, las gachamigas, los andrajos, el ajoharina, las truchas, la carne de monte (de gamo, ciervo, jabalí,...), el choto con ajos, o los afamados embutidos. ¡Buen provecho!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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